martes, 30 de junio de 2015

Cuando levantas la cabeza y miras hacia ayer

Hace ya una buena temporada que no pasaba por aquí.

La vida lo empuja a uno de maneras muy distintas hacia sitios que no se imagina, y un mes no me apetecía escribir, otro mes tampoco y la vida hizo que el blog se convirtiera en algo casi del pasado.

Ha llovido bastante y las cosas están muy cambiadas desde la ultima entrada. La crisis sigue, eso no pasa de moda, como los Beatles, pero ayer se legalizó el matrimonio homosexual en Estados Unidos, por ejemplo.

Y no, releyendo el último post, no he quemado ni la casa ni he cocinado kefta, aunque siempre que me acuerdo me digo que tengo que hacerlo, porque aquello estaba de rechupete. 

El caso es que, un sábado como hoy, en el trabajo me he puesto a escuchar música de grupos de mi adolescencia tales que The Offspring, Bad Religion, Linkin Park o Blodhound Gang entre otros, y me han venido a la cabeza un montón de recuerdos y sentimientos de esa época de mi adolescencia en la que yo todavía iba al instituto. Empieza a hacer mucho ya de todo aquello. 

Era una época complicada llena de nuevas experiencias, ansias e inquietudes debido a la marea hormonal que llevábamos todos los chavales de mi quinta. Todo era muy estresante: labrarse un futuro, la Selectividad, la relación con la familia, los amigos, los amores, y frustraciones por todos lados. Aun así también las alegrías fueron muchas. Pude entonces conocer a muchos de los que son mis amigos, mucha gente increíble, vivir un montón de cosas por primera vez, conciertos, fiestas, salir por la noche, el alcohol, los primeros trabajos, descubrir la complejidad del mundo que era cada vez mayor a medida que aprendíamos. Era una época de cambio constante.

Por un momento he añorado esos tiempos, que ahora me parecen tan alocados y divertidos. Seguramente no seria una buena idea, pero es muy humano eso de querer volver a revivir épocas pasadas. 

La vida sigue dando vueltas y cuando no es cal es arena, y puede que incluso con más velocidad que antes. La gente de mi alrededor, ya sea por una supuesta presión social o porque se han asentado, están haciendo todo eso de casarse y tener hijos y seguir los pasos de la humanidad a tiempo de no llegar demasiado mayores a todo. En mi caso la vida me ha llevado por unos derroteros que poco o nada me inspiran a nada de eso, por ahora. ¿Me gustaría asentarme con una casa y una pareja? Probablemente. Pero aun me lo tengo que ganar.

Mientras tanto yo voy tirando y día a día aprendo cosas nuevas, y ahora sabiendo sin duda ya que la banda sonora de mi adolescencia es la que hoy he recuperado y revivido.

sábado, 29 de septiembre de 2012

A mi me daban dos. O la maldición del yogur.

Hace una semana estuve visitando Madrid. Me está mal decirlo pero es la verdad, era la primera vez que iba. Sabía que tarde o temprano acabaría yendo, pero no había tenido jamás ninguna prisa. No obstante, de un tiempo a esta parte mis motivos empezaron a coger más fuerza. Amistades varias me hablaron de lo mucho que les gustaba la ciudad y de que era obligatorio visitarla. También añadir que entre mis amistades se encuentra una chica que vive allí, y puesto que nos conocimos digitalmente a través internet, la excusa perfecta para ir a Madrid estaba en mis manos.

La anécdota en cuestión narra la breve y no interesante história de cómo el Domingo, acabamos comiendo sin yogur.

Era un Domingo soleado y con viento. En el barrio donde vivía mi amiga Polon, la gente aprovechaba para tomar algunas cervezas en las terrazas de los bares, pasear y gozar del día. Polon me pidió si me podía acercar a la tienda de debajo de casa a por yogures. Ya el Viernes me había advertido: quería llevarme a comer carne árabe. Como no habíamos ido aún, sugirió que prepararía ella misma un plato de "Kefta" para comer. Con cuatro hamburguesas, tomate, cebolla, y especias varias, preparó una masa de carne picada. Luego puso rodajas de tomate cebolla y también patata por encima y lo metió en el horno. A media cocción le quitó el agua para evitar que la carne se cociera, y después de un rato más de horno, se sacaba, se servía con yogur natural y aquello era un manjar digno de los Dioses (Chuck Norris, Son Goku, Spaghetti monster y compañía).

Hacía falta yogur. No teníamos, así que baje a por yogures a la tienda de debajo de casa. Desafortunadamente la señora de la tienda no tenía yogures. Después de 10-15 minutos de explicación de porqué no tenía yogures, con sus porcentajes de ventas, consumo de electricidad, caducidad versus sanidad y alternativas de riesgo como tener que comerse ella los yogures caducados en casa, para amortizar su inversión en la medida de lo posible, todo ello con un tono de lástima que hacía incómoda toda la explicación, por fin entró alguien más a comprar algo y aproveché el momento para retirarme del simposium sobre el yogur que caduca.

Seguidamente pensé en acercarme al bazar de los chinos. Ellos, como en tantas otras ocasiones, me salvarían y no volvería a casa con las manos vacías. No conocía el barrio, pero sabía que había un bazar chino cerca, lo podía oler. Di un par de vueltas buscando plazas o lugares estratégicos y lo encontré. Evidentemente, a las dos del mediodía de un Domingo ellos tenían abierto. Entré, saludé y me fui a la nevera a por yogures. No había yogures allí. Le pregunté por los yogures al dependiente, y me dijo en ininteligible castellano que tenía yogures de esos que se conservan al natural, sin frío. Fui a buscarlos y cual fue mi sorpresa al ver que tenía los yogures sí,  pero todos eran de frutas o sabores varios! Mi hoja de misión especificaba claramente que tenían que ser yogures naturales no azucarados. Para ese plato exquisito no eran admisibles los sabores dulces. Volví a casa con un sentimiento de incumplimiento importante. Polon dijo que eso no podía ser de ninguna manera. (EPICMODE:on) Y así es como emprendimos una cruzada juntos, por todo el barrio en busca del legendario yogur natural, que se decía que sólo los elegidos hallarían, después de sortear infinitos peligros. (EPICMODE:off). Preguntamos en bares, restaurantes, vecinos y gente por la calle. Nadie. Nadie tenia un p*,.. un maldito yogur. Y por si fuera poco estábamos en el único barrio del país que no tenia ningún kebab. Un puesto de kebab nos habría salvado, porque siempre tienen salsa de yogur. Volviendo cabizbajos y sin hablar Polon vio en el suelo algo que parecía un yogur. Desesperada como estaba, salió corriendo esperando encontrarlo sin estrenar. Era una ilusión óptica. No sólo estaba vacío, sino que encima era de fresas.

Aquel día comimos sin yogur. Kefta sin yogur. No crea el atento lector el tono derrotista mantenido en líneas previas, pues el almuerzo fue todo un festín. Estaba buenísimo, la carne era sabrosa, jugosa, la cebolla cocida en su punto, el tomate conservaba su sabor y en su conjunto, no puedo definirlo más que como gastronómicamente orgásmico. Increíble. Comimos, repetimos, y volvimos a repetir, hasta que se acabó. Nadie se acordó del yogur nunca más, excepto para usarlo como excusa para repetir otro día "- Habrá que probarlo con yogur eh?".


Tan bueno estaba que ni siquiera le hicimos una foto.

Cuando lo intente yo en casa y la queme, pondré otra entrada, esta vez con yogur. 


lunes, 10 de septiembre de 2012

Domingueando que no es poco

Reproducir y leer.

   

Después de un Sábado de altos vuelos, el Domingo amaneció sin que me diera cuenta. Mis planes para ese día se habían aplazado y no tenía nada que hacer, así que me desperté pasado el mediodía con mucha calma. Toqué un poco el piano, pero sin ninguna pasión, sólo por darle los buenos días pero poco más. Decidí no desayunar porque en poco rato ya sería hora de comer (eso en España, en el resto de Europa hacía más de una hora que se estaba digiriendo el almuerzo).  Llamé a una amiga y nos contamos cuatro superficialidades que me importaron más bien poco y, para cuando colgamos, me quedé con ganas de haber hablado con ella pero de cosas importantes de verdad. Comí una ensalada sin mucha gracia y me tomé un yogur sin azúcar ni nada. Por algún motivo que nadie comprende, me gusta el yogur natural, fresco y ácido como es. 

La tarde fue más aburrida si cabe, miré una película en el ordenador, busqué un par de cosas en Internet acerca de creación procedural de edificios en 3D, y no encontré nada que me gustara. No quería salir, no quería estar en casa, no había con quien quedar, y todo parecía inútil, improductivo e inapetecible. A eso de las ocho y media ya estaba harto del día, asqueado de la vida, desganado de todo. Vi a Linira conectada des de Canadá donde había logrado un puesto de trabajo y se había ido dejándonos a todos aquí, abandonados a nuestra suerte. Le comenté mi estado de humor y sin pensarlo dos veces me mandó la ubicación de un sitio al móvil. Me dio la opción de ir a ese sitio desconocido. Empezaba a ser tarde y no me apetecía nada, pero algo en mis adentros me dijo que probara, porque esa moza nunca hacía las cosas sin un motivo de peso. Así que le dije "me voy" y cerré el portátil y me largué en busca de ese lugar. 

El sitio en cuestión se encontraba en el centro de la ciudad, y como no me apetecía perder mucho tiempo, cogí el metro para llegar un poco antes. Al ser las últimas horas de un Domingo de verano, los metros que iban hacia el centro no llevaban mucha gente, pero los que volvían del centro estaban bastante llenos de gente que volvía a sus casas. "Para cuando llegue no van a quedar ni las calles" pensé. Salí del metro y me aventuré en una calle sin estar seguro de si llegaría pero tampoco me importó demasiado. Aún había algo de ambiente en las calles y la temperatura era bastante agradable por lo que me sentí bastante cómodo. Durante el trayecto llevaba puestos los auriculares con Skyline de Tiersen, música que le dio a toda la experiencia un sonido muy especial.

Al parecer me orienté bastante bien porque sin apenas equivocarme llegué casi sin darme cuenta al sitio en cuestión : 

Plaça del Pi - Barcelona

 Linira llevaba razón, si en medio de una ciudad había un pino que se había ganado a pulso el nombre de la plaza donde estaba, aún estando enfrente de una catedral imponente, yo no podía ser menos. Nadie se fijaba en dicho árbol. La gente estaba en las terrazas, con lo suyo, o haciendo fotos a la catedral, o simplemente pasando de largo. No era motivo de idolatría, no estaba de exposición. Los del bar usaban su tronco para pasar el cableado electrico de la terraza. Era un árbol servicial. Un pino que alguien en su día puso allí, fuera de su hábitat natural, y este sobrevivió y logró hacer un poco mejor las vidas de quienes viven o pasan por allí, ofreciendoles sombra y algo de verde para contrastar. Algunos pocos se dieron cuenta y lo apreciaron como yo lo aprecié en aquel momento. Simplemente yo quería ser ese pino. 

Cuando me quise dar cuenta, estaba de pie en medio de la plaza, mirando un árbol, con una estúpida pero justificadísima sonrisa en la cara, y una sensación de paz indescriptible.  Le mandé un mensaje a Linira agradeciéndole de todo corazón que me hubiera salvado la tarde y el día de perros que llevaba, con tan poco esfuerzo y tanta eficacia. Creo que me conoce mejor que yo mismo. 

Finalmente volví a casa con una cara totalmente distinta con la que salí y después de cenar me puse a preparar la que, seguro, sería una semana muy interesante en todos los aspectos.

lunes, 13 de agosto de 2012

Perseidas en el Besiberri

Este fin de semana he aprovechado para ir de excursión con mis primos al lago del Besiberri. El macizo del Besiberri se encuentra en la comarca de la Alta Ribagorça, en el Pirineo catalán, entre el valle de Boí y Huesca. Según wikipedia, el nombre es de origen vasco y parece que proviene de las palabras "baso-be erri", que significaría "lugar bajo el precipicio". Tiene cuatro picos que superan los tres mil metros cada uno. También tiene un lago rozando los dos mil metros, y allí es donde nos dirigimos. Cogiendo la carretera que lleva a Vielha, antes de llegar al famoso túnel que separa el Valle de Arán de la Alta Ribagorça, hay un pequeño desvío que lleva a una zona de picnic. Salimos de allí bien pertrechados con agua, comida, tiendas de campaña sacos de dormir y algo de ropa. 


El camino está bien indicado. Se puede seguir una ruta de coche que es más larga pero tiene menos pendiente, que lleva a un pequeño charco a pie de una cascada. El camino oficial sube en línea recta pero con una cuesta más pronunciada, lógicamente. Acabada la carretera, el resto del camino es a través de bosque y el camino es único, por lo que deja de haber señalizaciones. La subida tiene aproximadamente unos quinientos metros en vertical. Hay un puente donde el camino "claro" desaparece y empieza la parte más vertical y cruda de la ascensión que recuerda una mezcla entre subir peldaños enormes y escalar. Íbamos bastante cargados y no estábamos para nada entrenados o en forma, así que tuvimos que parar unas cuantas veces para tomar aire y beber. Era primera hora de la tarde y eso también en verano, se sufre. En total estuvimos tres horas que nos parecieron eternas, pero coincidimos todos en el hecho que, de no haber llevado peso, el trayecto era fácilmente asequible. De hecho es una ruta familiar, y la hacen familias con niños pequeños, e incluso el camino, que resulta algo estrecho y angosto, es el mismo por el que suben las vacas para pastar en verano. En algunos momentos cuesta de creer que una vaca pueda pasar por allí. 



El final del trayecto tiene una gran recompensa. Tras subir los últimos metros, aparece ante nosotros un pequeño gran paraíso de indescriptible belleza que hace que demos por merecido todo el esfuerzo. Un pequeño lago y una llanura verde poblada de pinos quedan cercadas por los grandes picos del macizo. Mirando hacia el este, a lo lejos, podemos ver un pequeño refugio a tocar del segundo lago. Está a unos cuarenta minutos de donde nos encontramos pero nosotros ya hemos sentado el campamento base en la zona verde, entre unos árboles que nos protegerán del viento y con un pequeño río al lado, que hará de nevera. El agua esta muy fría, puesto que baja directamente del glaciar y a nuestro paso todavía debe de estar entre cinco y diez grados.



También nos encontramos allí a las susodichas vacas. Curiosas como son, un par de ellas se acercaron a vernos de cerca, aunque luego se fueron a pastar a otra zona. 


Después de cenar y quedarnos sin luz natural, nos llenamos de repelente de mosquitos y nos tumbamos en la hierba para ver el cielo más estrellado que jamás hubiéramos visto. No había una nube en el cielo y, evidentemente, ninguna luz artificial. No era el momento de máxima afluencia de Perseidas, pero vimos unas cuantas y nos sentimos afortunados por ello. La Vía Láctea se podía ver perfectamente, de sur a norte en esta época del año (es en Diciembre quando sigue el camino de Santiago, de este a oeste). 


A la mañana siguiente, tras levantarnos, meternos en el rio para probar nuestra capacidad de soportar el frío, y luego desayunar, procedimos a recoger todo el campamento, haciendo especial hincapié en no dejar restos de plástico o basura de ningún tipo. Recogido todo, emprendimos el camino de regreso.


Aunque la bajada es más rápida que la subida, no deja de cansar. Esa sensación de que si te caes, te recogerán varios metros más abajo, hace que el equilibrio juegue malas pasadas, y el cansancio hace que las piernas tiemblen en cierto momento. Aún así, si no se tiene prisa, se baja bien. Finalmente al llegar al camino llano inicial, parece que ya se ha acabado el trayecto, cosa que frustra al ver que aun queda por andar un trecho de camino bajo el sol. No cansa apenas, pero aborrece. 




La gestión del agua durante la excursión es vital. Se nos acabó a media bajada y al llegar a los coches, fuimos directos a un bar a por litros de agua. 



Con todo ha sido una experiencia muy agradable con recuerdos muy chulos que conservar y con muchas ganas de volver. (Bueno, dentro de un tiempo, cuando se me olvide el palizón de la subida, y esté un poco más en forma) 


sábado, 4 de agosto de 2012

Galletas para todos!!

Hoy se añade a nuestra família de bloggeros una amiga con mucho por contar y compartir. Si con Esther nos hemos relamido aprendiendo platos jugosos, con Bea conoceremos el mundo de la repostería creativa, ideal para las mejores meriendas! :)

A partir de ahora no hay excusas para no gozar de la vida en su aspecto gastronómico. ;) 




http://cookiesapuntdeneu.blogspot.com

jueves, 21 de junio de 2012

Aprendiendo cosas nuevas!

Hace nueve meses empecé un Master en 3D y VFX (efectos visuales) en Barcelona. Ha sido un curso intenso, y aún me queda otro modulo de composición (lo que solamente en España llamamos postproducción).  Paradójicamente el mejor 3D y los mejores efectos son los que pasan inadvertidos para la gente. Aprendiendo 3D lo estoy pasando bastante bien pese a las dificultades de cada proyecto.


 El resultado, a falta de saber si apruebo o no, es el siguiente: Espero que os guste y me deis vuestras opiniones al respecto! 



martes, 19 de junio de 2012

El camino a seguir

Hablando de filosofías varias con una amiga, hemos reflexionado sobre el concepto de lo bueno y lo malo, lo correcto, lo incorrecto y la subjetividad inherente a dichos términos. Luego más tarde dando una vueltecilla por el baúl de los recuerdos he recuperado el tema y me he preguntado cual debe de ser tu opinión acerca de mis acciones y mis manera de pensar. ¿Te parecería que mi concepto del bien y el mal es adecuado? ¿Me puedo considerar una buena persona a tus ojos? ¿Qué es lo que, según tú, podría mejorar de mi modo de afrontar la vida? Sincera y humildemente creo que con el tiempo voy mejorando como persona, pero no me cabe duda de que con tu ayuda, no habría perdido tanto tiempo para llegar donde estoy. Se te echa de menos, mamá.

jueves, 15 de marzo de 2012

Admiraciones varias

Estos últimos meses he estado inactivo porque he estado liado y no encontraba un hueco para escribir y/o no sentía la necesidad de ello, pero hoy me he conectado porque el cuerpo me pedía escribir.

Hace años que me dí cuenta de ésto pero no pasa un sólo día sin que me reafirme en esa fuerte convicción: en el mundo estan mis personas favoritas y luego el resto de mortales. Esto es así para mí y para cualquier otra persona en este planeta.

Mis personas favoritas, como título es muy improvisado y no vende, lo admito, pero es por llamarlas de algun modo.

Con el tiempo me dí cuenta de que una persona conoce a muchas otras a lo largo y ancho de la vida. La mayoría pasan, entrando y saliendo dejando un rastro pocas veces marcado en nuestra memoria. Otras personas responden a una serie de características que nos llaman la atención. Son personas que tienen "algo" que nos atrae y nos gusta. Un modo de pensar, de enfocar la vida, un modo de reir, un tono de voz, un pasado difícil, y toda una ristra de valores que concuerdan con nuestra manera de valorar la vida. En un caso hipotético, siempre pienso que son aquellas personas que si pudieran mandar en el mundo, harían del mundo un lugar mejor, a nuestro parecer.

La palabra admirar denota quizás un punto de fanatismo en el contexto de una persona individual. Se suele "admirar" a las personas que han sido tema de conversación en todo el mundo, premios Nobel, actores y actrices, músicos, artistas, empresarios, políticos,... gente conocida por las masas. Personalmente yo admiro más a mis conocidos. Admiro de un modo "humil" si se puede llamar así, puesto que esas personas no son conocidas globalmente y no estan revolucionando el mundo (todavía). Son personas normales y corrientes, con una vida tan típica y mediana como marcan las estadísticas de la mayoría de la población. Gente con famílias medianas o incluso humildes, que logran que sienta que me desviviría por ellos y ellas.

Esas personas a las que admiro, me ha llevado tiempo conocerlas, y de vez en cuando conozco alguien que me parece excepcional y siento que quiero conservar a esa persona junto a mí toda mi vida. Aún me considero muy joven en la vida pero debo decir que el listón está muy alto. Tengo el inmensísimo placer de conocer personas que valen más que todo el oro del mundo para mí, y algunas mucho más que otras. Me exijo lo mejor de mi para dárselo a quien admiro de corazón, quiero poder ofrecerles el mismo sentimiento de felicidad y fortuna que ellos y ellas me proporcionan a mi. De otro modo no tendría nada ningun sentido.

Y en días como hoy me he preguntado qué pasaria si tansolo una de esas personas desapareciera de mi vida. Si viera que alguna de esas personas decide seguir la vida hacia adelante y que no cuenta conmigo para estar a su lado, mano a mano, riendo, comentando, compartiendo y ayudando mútuamente. Si no pudiera ser de utilidad para esas personas, sinceramente no sé que haría. Admirándolas como lo hago, no cabe duda de que me alegraría por sus nuevos destinos y sus nuevas aventuras, pero creo que alguna parte del corazón me ardería de dolor al no poder ni tan siquiera contárselo. Me esfuerzo para ser alguien de ayuda e intento por todos los medios estar a su altura, porque solo su compañía ya es más de lo que puedo pedir, y en pro de conservar estas personas toda mi vida, he cambiado y modificado mis propias decisiones y preferencias más de una vez y un poco en contra de mi voluntad más ególatra. Quizás no hago lo correcto, como se suele decir. Quizás debería mirar por mí antes que por los demás por mucho que admire a alguien, pero no logro entender la vida de otro modo que no sea éste.

Algun día me decidiré y contaré de cada una de estas personas lo maravilloso que puede llegar a ser el ser humano. Será largo, pues no pienso omitir detalle, pero creo imprescindible que el mundo conozca lo mejor de su propia espécie, nuevamente, a mi parecer.

miércoles, 25 de enero de 2012

Algún día lo haremos bien

Algunos días son más oscuros que otros, y todo a nuestro alrededor parece ir a peor. Tansolo vemos el lado negativo de las cosas y no queremos más que acabar de una vez con el día para salir de esta bizarra sensación que nos amarga y nos impulsa a autoamargarnos más si cabe. Si, por ejemplo, decidimos escuchar música, será musica que nos hará estremecer en la tristeza, el recuerdo y demás sentimientos nostálgicos, que no tienen otra finalidad que la de hacernos pensar que en algun momento del pasado nos equivocamos de camino y por ello ahora tenemos un momento de arrepentimiento. 

A veces incluso, nos estancamos demasiado en el pasado, malgastando un presente intentando tener un futuro basado en un pasado que no volverá. Es una metáfora que encuentro acertada, igual que la que dice que si vivimos mirando hacia el pasado, entraremos de espalda en el futuro y así nada puede ir bien. Cuesta. En esos casos cuesta desprenderse de esas sensaciones para armarse de valor nuevamente y salir adelante, pero hay que intentarlo. Recurrir a las personas cercanas en busca de ayuda, familiares e incluso si es necesario profesionales. La ayuda externa en estos casos suele ser extremadamente útil, debido a que su objetividad abre puntos de vista que escapan a nuestra visión en momentos así.

Así que ánimo :)! Sin prisa. Sin pausa. Día a día pensando en aprender de ese pasado para hacerlo mejor en el presente y poder ubicar en el horizonte un futuro "ideal".

De todo se aprende y todo se puede mejorar. Todo por aprender, y todo por mejorar. :D

Ale! a gozar!

sábado, 31 de diciembre de 2011

El fin del mundo!

Hoy he ido a comprar, como cada semana. Nada tendría esto de especial si no fuera porque hoy es "hoy".

Cojo el coche y en la radio no suena otra cosa que las fiestazas que se van a montar aquí y allá. Que por el "módico" precio de un riñón puedes ir donde a varios sitios en donde la fiesta será mejor que en ningún otro lado.

Llego al supermercado y no hay sitio para aparcar. Son las 12 del mediodía y no cabe un alfiler. Multitudes abarrotadas intentan transitar con carros llenos de carnes, mariscos, alcohol, uvas, mantecados y turrones. Un gran número de clientes hoy es más joven que yo y, por lo visto, también más alcohólico que yo. Los pasillos de vinos  y licores han dejado de existir. Estan llenos de gente que apenas se puede mover. Se han visto manifestaciones más vacías.
Con paciencia y estrategia, elijo cautelosamente qué debo comprar y los pasillos que recorrer y en qué orden para ser eficiente y salir de allí lo antes posible. De fondo no hago más que escuchar como des de la sección de cajas llaman a más y más refuerzos.


No les falta razón. Llego a dicha sección y el panorama no parece de fin de año. Parece de alerta por nevadas que nos tendrán incomunicados 20 días! Todas las cajas abiertas menos una que está estropeada (murphy no nos abandona), y todas ellas con la tira de gente haciendo cola. No parece el final de un año. Parece el fin del mundo. ¿Soy el único al que le parece exagerado?

Salgo agobiado y cargo el coche. En la radio hoy no debe de haber programación, anuncios de Nochevieja 24 horas y fiesta para el personal. Me lo debe de parecer pero tanto en la carretera como la calle hay mucha más actividad de la habitual. Yo siempre he pensado que los únicos que iban apurados el día de hoy eran algunos contables y los críos buscando a "L'home dels Nassos".

Será que no me siento tan nervioso en cuanto a este evento se refiere.
La experiencia me ha demostrado que suele ser frecuente, el hecho de sentir frustración, al haber puesto en una fiesta como la de nochevieja, las expectativas demasiado altas. Conozco incluso gente que prefiere pasarlas en casa. No he llegado a este punto, pero lo puedo comprender y de hecho no me parece una idea tan mala, ya que me la planteé en su momento, junto con alguna otra locura del calibre de una idea de bombero, y que por desgracia nunca sabré ya si habría podido ser una noche sencillamente única o no. Por eso yo intentaré pasarlo bien, ver a la gente conocida, reirme un poco e intentar que cuando me levante mañana no me sienta como si volviera de entre los muertos, y aún así tengo mucho margen de acción. Creo que es cuestión de tomárselo con calma.

Como cuentan por ahí, "Mientras los tímidos reflexionan, los valientes han ido, han triunfado y han vuelto".

Yo debería estar camino del extranjero ahora mismo...


Felices fiestas y hasta el año que viene!!!!!

Sonreíd!


viernes, 25 de noviembre de 2011

Concierto de Ryuichi Sakamoto

Hace exactamente una semana, a esta misma hora, me encontraba en la Ciudad Condal (aka, Barcelona), en el Palau de la Música. No había estado nunca allí y tuve que dar un par de vueltas para encontrar la puerta principal. Iba a asistir a uno de los muchos conciertos del "Voll-Damm Festival Internacional de Jazz". Con un par de amigos habíamos decidido, a última hora, comprar entradas para el concierto. Nos tocaron unas entradas en el segundo piso, en la penúltima fila. De hecho, teníamos la pared justo detrás.

El artista en cuestión era nada menos que el conocido Ryuichi Sakamoto, un compositor japonés muy conocido por su trabajo musical. Entre sus piezas más famosas estan "Forbidden Colours", de la película "Feliz Navidad, Mr. Lawrence". Tuvo un papel de protagonista en la misma, junto a David Bowie, quien hizo también una versión cantada de la canción. Otras piezas que son obra suya son la banda sonora de "Pequeño Budha", "El último Emperador", por la cual obtuvo un Oscar a la mejor Banda Sonora. También preparó la Banda Sonora de los JJOO de Barcelona '92 e incluso creó tonos de llamada de móvil para Nokia. En su día dijo que a el le habría gustado ser Debussy, y eso se nota en el modo como toca el piano. Aún así, Sakamoto se dió a conocer en el mundo de la música de la mano de la YMO (Yellow Magic Orchestra), un grupo de música electrónica japonés de los años 70.


Voy a contar el concierto desde dos vertientes distintas:

1- El concierto y el Palau de la Música

La sala estaba llena a más no poder y nosotros apenas podíamos ver el piano de cola desde nuestro sitio.
Una voz en off nos dió la bienvenida y presentó a Ruyichi Sakamoto junto a sus dos acompañantes, el virtuosi violonchelista Jaques Morelenbaum y la intrépida violinista Judy Kang.
En un primer momento hizo una improvisación jugando con los sonidos del piano tocando directamente las cuerdas del piano con las manos, golpeando la estructura del piano y probando diferentes sonidos, que representaban, nos pareció, pájararos y naturaleza. Luego ya se pusó delante del teclado y los tres se pusieron a tocar temas conocidos. Pese a haer escuchado algunas canciones suyas, al principio  tan sólo un par me resultaron familiares. Aún así, pude notar la huella imborrable del estilo de Sakamoto en cada una de las piezas. Ese juego de acordes oscuros y apagados, acompañados de pequeños arpegios agudos y delicados. Tocaba con sutileza, encorbándose para transmitir todo el sentimiento a cada tecla, cerrando los ojos por momentos. La combinación con los otros dos instrumentos hacía que las piezas fueran realmente completas y agradables al oído.



Para mi sorpresa, sin esperarlo, tocó "Seven Samurais". Pieza de la banda sonora que le fue encargada para un juego basado en la película "Siete Samurais". Personalmente es una pieza que me transmite una sensación de paz que no sé describir, y que he puesto en alguna entrada anterior. Mis ojos se llenaron de tímidas lágrimas que querían salir, aunque me sobrepuse y me esforcé en estar muy pendiente de la canción. Fue espectacular, no puedo decir más. Evidentemente, la canción estrella "Forbidden Colours" no faltó y fue preciosa e impresionante. Finalmente tocó una pieza al final, en la que mezcla trozos de "El cant dels ocells", de Pau Casals.
Sakamoto se portó muy bien con el público. Agradeció el calor del público y despues de tocar, salió 3 veces más para hacer bises.

Sakamoto ha sacado un libro autobiográfico titulado "La música os hará libres". Escuchando su música, logro entender lo que quiere decir. La música nos proporciona un refugio espiritual, un mundo aparte en el que podemos ignorar el día a día, la rutina y sentir ver y vivir cosas que nos hacen sonreir, suspirar, relajarnos, animarnos y muchísimos otros verbos sentimentaloides relacionados.


Al encender las luces volvimos al mundo real. Bien, todavía no, puesto que seguíamos en el Palau de la Música de Catalunya, un edificio para conciertos, de estilo modernista muy bonito, muy arreglado, lleno de detalles y sin embargo, nada cargante. Un lugar que escapaba de toda realidad y que se hacía muy agradable. Actualmente es la única sala de conciertos modernista considerada "Patrimonio de la Humanidad" por la Unesco. Lleno de mosaicos con escenas, flores, dibujos, los ventanales todos decorados con multitud de colores, un techo de cristal precioso y otros tantísimos detalles que escaparon a mi vista. Fue una experiéncia muy agradable y en cuanto pueda voy a repetir.



2- El público


Pese a todo lo que llegué a gozar el concierto y el Palau, me sorprendió muchísimo e incluso me desagradó el componente de el público.
Uno llega al Palau del a Música i se siente raro por no llevar "smoking" y estar acorde al nivel del sitio. Sala de nivel, concierto de nivel, por favor lo pido, público de nivel.


Cierto es que hoy en día ya no se consideran los silbidos como un abucheo, sinó todo lo contrario y por ahí todo correcto. El problema vino a la hora de tener que guardar silencio. Gente moviéndose en su silla, susurrando, algun móvil sonando y otros resonando con el modo vibrador. En algunas canciones, Sakamoto acaba el tema dejando que la nota muera dóclimente, que se apague poco a poco. Para poder apreciar eso hay que guardar silencio hasta el final. El público no pareció entender esto y la mitad de las veces aplaudía antes de acabar. Me fastidió el poco respeto que mostró el público, o su poca habilidad para guardar silencio absoluto. Tanto en cuanto a respeto para el artista se refiere, como para quienes queríamos gozar de tan preciado concierto. Pude oír gente andar en medio de una canción.. e incluso al salir estuve atento a ver si encontraba tres o cuatro personas con la cara totalmente plana, porque en tres o cuatro ocasiones se oyó un ruido seco y fuerte en diferentes zonas de la sala y solo lo pude asociar a la imagen de alguien tropezando y pegándose el costalazo de su vida con la cara en el suelo.
También se notó que estamos en epoca de gripes, porque media sala tosía. Alguien tosió justo antes de acabar un tema, dejando morir la nota y con el publico reprimiendo el aplauso. Me cabreé, no pude evitarlo, me jodió el final y me molestó.

En favor de quienes sí tenían respeto por la música, debo añadir que ví a un señor o dos pegarse la carrera del año por un pasillo aprovechando los aplausos, para evitar molestar a nadie.

Aún así creo que en un concierto de esa índole se debería saber guardar silencio absoluto. Bien lo aprendí yo de pequeño en misa, creo que en un concierto es aún más importante. Y en un concierto dentro de una iglesia, ya ni te cuento.


Bien sólo para quitarme la duda de si lo del público no és una muestra representativa del grupo de estudio, concluyo que tengo que volver para corroborarlo. (Excusas no me faltan, des de luego)


Dejo la lista de canciones que tocó, por si las queréis escuchar en Youtube.


  1. improvisation
  2. fukushima#01
  3. nostalgia
  4. still life in A
  5. bibo no aozora
  6. tamago 2004
  7. seven samurai -end theme
  8. tango
  9. impresions intimas I (written by Federico Mompou)
  10. solitude
  11. merry christmas mr.lawrence
  12. high heels
  13. happy end
  14. m.a.y. in the backyard
  15. 1919

  16. encore-1
  17. ichimei/harakiri - death of a samurai main theme

  18. encore-2
  19. self portrait

  20. encore-3
  21. mizu no naka no bagatelle

miércoles, 26 de octubre de 2011

Visualizaciones dinámicas de Blogger (FAIL!)

Entro en Blogger para añadir una nueva entrada (que ya iba tocando) y ¿qué me encuentro?

New Features! Visualizaciones dinámicas!
Blogger ha añadido nuevas plantillas super chulas que usan CSS3, AJAX, HTML5 y demás y funcionan al parecer muy bien!



Las pruebo las añado al blog y es una gozada.

Pero (porque al parecer, con Blogger siempre hay un pero) para mi asombro me doy cuenta de que me falta TODA mi barra lateral!! con mis enlaces, mis entradas, mi twitter, no hay nada!! Simplemente se lo han llevado al limbo de las buenas cosas que desaparecieron en un cambio de diseño.

Espero por el bien de blogger que recapaciten, porque el 90% de sus blogs tiene sidebar y widgets!!
De mientras el blog sigue sin cambios visuales. Lástima porque la idea era buena pero el fallo es imperdonable, por ahora.

martes, 25 de octubre de 2011

La chica del tren



Soy de la opinión que no es correcto juzgar a los demás por la apariencia, pero esta mañana haré una excepción.Estoy en el tren yendo a  Barcelona, y en el mismo vagón viajan conmigo una serie de personas bastante curiosas.Casi en la otra punta, en diagonal a mi asiento, hay una mujer que parece una caricatura sólo por cómo resaltan los elementos que la forman: Cabello rubio teñido, blusa o camiseta o lo que sea, de color rojo pasión, pañuelo de leopardo y gafas tipo Ray-Ban. No me diréis que no os viene en mente el más evidente de los estereotipos. Sin embargo, quien ha captado mi atención esta mañana ha sido otra persona. Delante de esta mujer se sienta una chica, en la mesa central del vagón, que está en el pasillo y encarada hacia mí. A primera vista el cuadro no me permite tirar de estereotipos, porque de aspecto la chica tiene una apariencia muy sencilla, pero tiene un MacBook Pro, lo que rompe con el concepto de chica "simple". Me gusta la gente que rompe los tópicos y que tienes que descubrir por medio de conocer a esas personas.

Es una chica bastante guapa, viste una rebeca de un color verde apagado, y una camiseta blanca con un estampado de flores dibujadas bastante discreto. Lleva unos vaqueros normales y corrientes. Tiene la cara bonita. Facciones simples, piel clara. De cuerpo esbelto, y probablemente mida alrededor del metro setenta de altura. El cabello, castaño oscuro, liso y largo, peinado hacia un lado, sin flequillo. Tiene los ojos grandes. Me he dado cuenta al ver dos grandes círculos, negros como un pozo, en su cara, y eran sus ojos. Tiene una nariz sencilla, un poco redondeada y sin complicaciones, con un tamaño muy normal. Tiene unos labios muy finos y rosados. Mientras habla con la que supongo es su amiga, voy observando sus expresiones, las miradas, la manera de hablar, los gestos y las sonrisas, evidentemente. De buenas a primeras, tiene una mirada muy tranquila, con los párpados siempre un poco bajados, pero sin caer en una imagen de abatimiento. La expresión casi seria que tiene de natural me hace pensar que no es una chica alocada, sino que es más analizadora, y que observa antes de poner caras y que piensa bastante. Algunas expresiones de su cara me recuerdan a mí, a mi manera de hacer, sobre todo a la de años atrás. No lleva maquillaje y tampoco ningún colgante ni ornamento especial, aparte de los pendientes, sin brillo, pero con una forma estampada que va a juego con la camiseta. Inicialmente, su semblante sencillo y honesto, me ha recordado a mi tía, y me ha hecho pensar que quizás esta chica ha estudiado humanidades o artes. Por otra parte la he visto explicar algo a la amiga y me ha parecido que podía ser una ingeniera de pies a cabeza, explicándose, poco a poco, gestualizando correctamente, esperando la aprobación y comprensión de la amiga, para seguir adelante. Mientras tanto, en mis auriculares, la guitarra de John Mayall y la armónica de su compañero, junto con otras canciones de la grandísima Billie Holiday, dan color y calidez a las imágenes y los detalles que presencio y hacen que me sienta feliz de algun modo. Estoy seguro que debe ser una persona la mar de interesante. Este mismo interés que siento, me hace pensar que el nombre le corresponderá mucho. Será un nombre dinámico, poco usual pero agradable al oído. Maria, Amalia, Violeta, quien sabe. Me pregunto si después de este encuentro en el tren la volveré a ver. Sería agradable, ciertamente.

Después de estar más de media hora perdido en mis pensamientos acerca de esa chica, se ha levantado, ha recogido sus cosas y se ha bajado en una parada que no es la mía. Bueno, por lo menos ya le debo el buen humor que llevo encima. Sería un detalle poder devolvérselo. Algun día. 

"Come rain, com shine, I meet you and to me the day is fine.."

martes, 16 de agosto de 2011

El fin de una etapa. El inicio de otra

Cuando algo acaba, se suele pensar en como empezó. 

En mi caso esto ocurrió cuatro años atrás. Estaba apuntado en un par de bolsas de trabajo, en busca de una faena que me proporcionara un sueldo estable, que me permitiera vivir con mi pareja sin apuros, y pudiendo ahorrar un poco. Era época de vacas gordas y había trabajo, oportunidades y ofertas debajo las piedras. 

Me llamaron de varias empresas para concertar entrevistas de trabajo. Una de las empresas que me citó fue el Grupo Hermes (editora de los periódicos de ámbito catalán "El Punt" y "El 9 Esportiu" entre otros). Era una empresa grande y conocida, y tenía la oportunidad de entrar a trabajar allí si superaba con éxito la entrevista. Al llegar a la entrevista reconocí al jefe de departamento y a otro hombre. Habían estado profesores míos en la universidad el último año de carrera. (Y había sacado buenas notas de ambas asignaturas, que eso siempre ayuda). La entrevista no tuvo ninguna complicación y buscaban a alguien que quisiera estar por un periodo de tiempo de tres años en adelante. Me iba bien porque yo buscaba estabilidad económica. Quedamos en que me llamarían, como suele ocurrir en estos casos.

Esa semana tuve otras entrevistas y al poco 2 empresas más querían que fichara con ellos, pero yo esperaba la confirmacion o rechazo de la primera entrevista y tuve que dar un par de largas, pero funcionó y me llamaron para que hiciera otras pruebas.

Hice un test psicotécnico, bastante completo. Era comprensible. La empresa era grande y conocida, no cogerían a cualquiera. Dí lo mejor de mí mismo pero no salí muy convencido. A los dos días tenía que ir a hacer un test de lengua catalana, y otro de departamento. El de departamento no era muy dificil. Preguntas acerca de conocimientos básicos de informática empresarial: Windows, Linux, Apple, TCP IP, DHCP, y cosas por el estilo. En el de catalán me pidieron encontrar 50 faltas en un texto y luego corregir unas frases que tenían algun tipo de error típico del catalán hablado, vocabulario, castellanismos, expresiones incorrectas y demás. Debía haber por lo menos 15 tíos como yo haciendo pruebas para entrar a trabajar allí y se lo pregunté al Jefe de RRHH:

- ¡Vaya! Con tanta prueba, debemos ser un montón de gente para el puesto, no?
- ... mmm creo que no. Que yo sepa sólo estás tu.
- ...o_O?!?

No entendí a que venía tanto examen si era el único para el puesto, pero mejor así: el puesto fue para mi. 
Trabajaría en el departamento de sistemas informáticos, o pito del sereno, como diría Fuckowski. Mi trabajo sería el de cuidar de que los servidores de la empresa funcionaran correctamente, arreglar fallos puntuales, mejorar los sistemas y ayudar a los usuarios con sus problemas de tipo informático (HelpDesk). Así he podido aprender un poco acerca de servidores, sistemas de discos, redes, VPN y teletrabajo y también he desarrollado cualidades como la diplomacia ante el usuario desesperado, el trato profesional con otro profesional, e incluso la aplicación puntual de la paciencia infinita en algun momento de crisis con un usuario cabreado que me chilla al teléfono de puros nervios porque el PC no funciona. Se podría escribir un libro con las anécdotas que he vivido con mis compañeros. 
 
Bromas aparte, en esos cuatro años he tenido tiempo y la gran oportunidad de conocer bien a los que han sido mis compañeros de trabajo. He tenido la enorme fortuna de trabajar con un grupo de personas maravillosas tanto en lo profesional como en lo personal. Personas trabajadoras, responsables, expertas, alegres y divertidas. También estrictas cuando convenía. Trabajar allí ha sido para mí un honor muy grande. He aprendido muchísimo, me he reido aun más si cabe. El ambiente en el departamento siempre ha sido relajado tranquilo, sin tensión y siempre con voluntad de escuchar y ayudar al compañero. La calidad humana y relacional ha sido inmejorable. Esto es algo que en verdad echaré mucho de menos. 



Me toca, de ahora en adelante, afrontar una nueva etapa y aprovechar a mi favor todo lo que he aprendido en estos años. Tengo muchas ganas y mucha ilusión. Como dijo el CEO de Apple en una conferencia universitaria: 
La vida tiene sentido cuando miras atrás y ves como una cosa te ha llevado a otra y gracias a esto ahora estás donde estás. Conectas los puntos hacia atrás y todo encaja.
Apenas he empezado la nueva etapa y ya veo claramente que mi etapa "Punt" ha sido súmamente buena.

No puedo menos que agradecer de corazón a todas las personas con las que he tenido el placer de trabajar, por haber hecho de mi estancia en esa empresa, algo tan bonito y agradable.

Como dijo alguien: "La felicidad no es el objetivo. Es el camino. " Así que a andar tocan!

miércoles, 22 de junio de 2011

Koko - Here - Aquí



Después de conducir unos quilómetros montaña arriba, paro el coche y me dirijo andando hasta el borde de la montaña, donde la visión no podría ser más reconfortante. A mis pies se halla toda la comarca, desde las más altas cimas hasta el mar. A grosso modo distingo seis o siete pueblos y bastantes casas aisladas en todo el territorio. El viento me lleva los sonidos del monte, el canto de los árboles y los pájaros y, de vez en cuando para, dejándome en el más absoluto y estremecedor de los silencios. Alzo los ojos hacia el cielo. Ese cielo azul con nubes altas que no hace otra cosa que encajar perfectamente en el paisaje que estoy presenciando. Los límites de donde alcanza mi visión son realmente lejanos. Puede haber tranquilamente más de media hora de trayecto, pero parece que lo tenga al alcance de mi mano. Siento que el mundo es mío por un instante.

Entonces, perdido en el vacío, pienso en una duda existencial que me ha tenido despistado últimamente: “¿Me siento solo?” Inmediatamente esa pregunta queda remplazada por “¿Estoy solo?”, en un intento por conciliar mi sentimiento con la realidad.

Es en ese momento cuando me doy cuenta de la absurdidad de ambas preguntas. Nunca he estado solo. Y sé que nunca lo estaré mientras yo quiera que así sea. Tengo personas que me demuestran aprecio, respeto y amor a diario; personas que me piden confianza y rivalidad con el único objetivo de mejorar a su lado; personas que me exigen cariño y por las que me exijo lo mejor de mí mismo. Siento en mi alma la calidez, el apoyo, y la sonrisa de quienes me conservan en su corazón. Siento como he obtenido de ellos más de lo que jamás pedí, por luchar y esforzarme por hacerles sonreír de corazón, que es todo cuanto me propongo.
Al igual que el paisaje que presencio, la sensación de tenerlos a todos cerca pese a estar lejos, es de una belleza indescriptible. Un sentimiento que me transmite un alivio que se expresa en forma de una tímida lágrima que escapa por encima de mi mejilla. 

Parece que las cosas están más claras ahora. El viento ha empezado a soplar con fuerza y la sensación de frío es más que palpable, pero por mí como si quiere llover. Me siento muy bien.

Así que cojo aire profundamente y me despido del paraíso hasta la próxima vez, esperemos que con alguien con quien compartirlo.

domingo, 19 de junio de 2011

QUISE

Escribí eso hace un tiempo, pero hoy es un buen día para recuperarlo.


Quise reir, y hacerte sonerir,
que de mi estuvieras orgullosa.
Abrazarte no era cualquier cosa,
pues ello me ayudaba a vivir.

Quise pretender no ver el porvenir,
que tu frágil vuelo de mariposa
no era de pasión por una rosa,
sino de lucha para sobrevivir.

Quise darme cuenta y llegué tarde,
me puse a escuchar mi corazón
y ni siquera me pude despedir.

Quise, por fin, no ser más un cobarde,
ahora siento ya sin caparazón.
Mi amor por ti no se puede medir.

lunes, 6 de junio de 2011

Little night paradise



De vez en cuando, las personas viven situaciones que se podrían catalogar de surrealistas. Algunas más que menos, ciertamente. En el caso de Adrián no solía ser excesivamente frecuente, pero eso otorgaba valor a cada una de las situaciones que vivía, de esas características.

Llevaba trabajando unas siete horas seguidas, un sábado pasada ya la media noche. La noche no se prestaba a la fiesta, una vez terminado el turno laboral, pero tampoco era plan de quedarse en casa. Mientras divagaba entre las posibles opciones de la noche y artículos de Wikipedia acerca del funcionamiento muscular a nivel celular, el móvil empezó a vibrar encima de la mesa. Era Ibex, un amigo apodado así años atrás por su enfermiza obsesión por la bolsa con la que perdió mucho tiempo y apenas ganó nada. Ahora trabajaba de botones en un hotel de media estrella llevando maletas arriba y abajo por cuatro perras. Era una mierda de trabajo, pero con la crisis galopante que atravesaba el país, era mejor eso y lidiar cada mes por pagar el alquiler, que no tener donde caerse muerto:

- Oye! ¿Estás trabajando, no?
- Sí, ¿por?
- ¿Luego que haces?
- Aún no lo sé.
- Fuera está lloviendo a cántaros! ¿Te vienes a correr al acabar de trabajar?
- ¿Qué??¿A correr?¿Bajo la lluvia y de noche?
- Si.
- .. er.. vale.

Respuestas idiotas a proposiciones absurdas. De vez en cuando le gustaba salirse del guión y esta vez, pese a la inmediatez de la propuesta, la idea le resultaba atractiva. Un híbrido entre salir y quedarse en casa. Saldría, pero volvería pronto. El pensamiento de correr bajo la lluvia le atraía. El hecho de pegarse la hostia padre al no ver donde pisaba lo apartó de su mente pensando que ya se apañaría en cuanto se encontrara metido ya en carrera. No quería frenarse ante lo que le resultaba novedoso y raro a la vez.

Una hora más tarde, mientras Adrián se dirigía hacia su casa para cambiarse de ropa y coger un chubasquero, vio algunos relámpagos. No era una noche de tormenta. Era lluviosa, pero no estaba exenta de sus descargas eléctricas. Le gustaban los rayos. Había escuchado muchas cosas acerca de ellos y le asombraba como en un segundo la noche se convertía en un día en blanco y negro, al caer un rayo. Eso le animó todavía más. Mientras no los pillara un rayo, todo iría bien. Una vez listos, con zapatillas deportivas corrientes, pantalón corto, chubasquero y armilla reflectante, el recorrido empezaba y terminaba en casa de Ibex. Darían una vueltecilla que podía ser más o menos larga en función de cómo se encontraran. Empezaron a correr y pronto dejaron atrás la urbanización para meterse en una carretera de campo que prescindía de toda iluminación.

El silencio de la noche les daba tranquilidad. Una quietud presente permitía oír el caer de la lluvia en el asfalto, el campo y los árboles. No era una tromba de agua lo que caía. Más bien eran las últimas gotas de la noche, puesto que ya hacía bastante rato que llovía. Aún así, correr sin chubasquero no era viable al principio. Pese a estar lloviendo, la temperatura era agradable, rondando los quince grados, lo que permitía correr sin problemas de respiración. Las nubes estaban relativamente altas y reflejaban la luz del pueblo y municipios vecinos, con lo cual la visibilidad era bastante aceptable. Se distinguía bien la carretera e incluso pudieron esquivar la mayoría de charcos, si bien no todos. 


La sensación de paz, de silencio, de libertad que experimentaban no se podía describir. Era como si el mundo se hubiera parado y estuviera expuesto en la penumbra, como en un museo. No había viento alguno y en los charcos se reflejaba el cielo como si de espejos se tratara. Era un paisaje peculiar. Tal espectáculo les ayudaba a olvidarse por momentos del cansancio de correr y el tiempo y los metros quedaban atrás poco a poco. Decidieron llegar hasta la carretera del Este del pueblo, en vez de atajar antes y emprender la vuelta. Bajaba hasta el punto más bajo de la zona. Habría que subirlo para volver y si llegar abajo les había costado un poco, la vuelta se antojaba divertida, irónicamente hablando.

Ibex era un tío peculiar. Le encantaba quedarse frito en el sofá sin hacer nada durante todo un domingo. En la misma medida que le encantaba ponerse a estudiar, o salir a hacer deporte. Era un motivado para muchas cosas y, a resultas de eso, parecía que todo se le daba bien. Durante la vuelta cuesta arriba, por un camino diferente, Ibex se empezó a distanciar un poco manteniendo un ritmo de carrera constante. Adrián iba un poco más apurado pero no se quería despegar así que dedicó medio minuto a reunir fuerzas para aumentar un poco el ritmo y pillar a Ibex. Esa situación se sucedió un par de veces e Ibex, consciente que su amigo no tenía su resistencia física, aflojó la marcha de vez en cuando para mantenerse juntos. Aquella noche no era para marcar un tiempo o una distancia, únicamente. También era un paseo por unos parajes desconocidos de noche y bajo la lluvia, y no tenía sentido no estar juntos durante tan bello trayecto.

En la última etapa del recorrido ya no llovía pero ambos estaban empapados de sudor por dentro. Los chubasqueros no permitían la transpiración y el sudor acumulado se había convertido en un traje con agua caliente. Se estaban casi cociendo literalmente ante la falta de lluvia y su consiguiente sensación de refrigeriación. Por suerte quedaban pocos metros para la llegada y con esa idea ambos, pero sobretodo Adrián, lograron llegar al final.

Estuvieron recuperando un poco el aliento, se quitaron la ropa empapada, cogieron unas toallas y se fueron al 'little-paradise' de Ibex a resucitar un poco y compartir impresiones sobre la experiencia así como imaginar qué pensarían de dos tíos corriendo en chaleco luminoso bajo la lluvia y de noche, los dos únicos coches con los que se habían cruzado.
Ibex tenía un jardín y un pequeño porche en su casa. En el jardín había un cerezo enorme que en verano protegía del sol y cuando había silencio era un lugar realmente cómodo para pasar una tarde, de ahí el bien merecido apodo de "little-paradise".

Las hiedras y demás plantas trepadoras que tenía, habían florecido y esto, junto con la espectacular noche de la que gozaban desde hacía ya un buen rato y un zumo de naranja, completó la que fue una experiencia que ambos quedaron en repetir alguna otra noche de ese verano que ya asomaba la cabeza y que prometía dar mucha guerra.

miércoles, 1 de junio de 2011

Wednesday sunrise



Hacía algunas semanas que la mañana ya se iluminaba pronto, pero hoy le costó más de la cuenta abrir los ojos. Sin mucho afán, con las piernas dormidas todavía, pero empujadas por la hora que se reflejaba en el reloj de la mesilla de noche, se puso en pie y empezó la rutina de cada mañana para ir a trabajar. 

Durante la noche había estado lloviendo y las temperaturas habían descendido a registros más bien habituales de Marzo, después de una semana que cualquiera sin noción del tiempo habría etiquetado de verano. Ese fresco en el ambiente le hizo estremecer y levantó la cabeza para comprobar que, en días como ese, no había una sola nube en ese cielo que perdía los colores calientes del sol, para ganar su azulada presencia al paso de los minutos. 

De nuevo con la mirada al frente, se metió en el coche y lo puso en marcha para dirigirse al trabajo. Durante el trayecto interurbano, se permitió dejar de prestar atención exclusiva a la carretera, para pensar un poco en sus cosas. Por la hora que era, la mayoría de sus amigos estaban durmiendo todavía. Algunos estaban en época de exámenes. Otros empezaban a las nueve a trabajar. Alguno debía llevar ya sus treinta minutos en el gimnasio, para aprovechar y exprimir al máximo el día. Él también habría querido empezar la mañana yendo a la piscina para empezar el día fluyendo como un delfín. 



En cuanto llegó a la ciudad volvió a centrar su atención en la carretera y los peatones. Pese a que la ciudad solía estar a medio despertar a esa hora, siempre había algún despistado que pegaba un volantazo o se ponía a cruzar sin mirar y había que estar atento. Aprovechó un semáforo en rojo para no contagiarse de la prisa que todo el mundo parecía tener. Puso punto muerto, el freno de mano, y reclinó la cabeza en el asiento. "¿Por qué tienen prisa?¿Van tarde?¿Todos?¿Y si se levantaran diez minutos antes?" se preguntaba, sin tener ganas de saber la respuesta. 

Al final del trayecto, casi delante de la sede principal de la compañía para la que aún trabajaba, se cruzó sin llegar a parar delante de Lina, una mujer que conocía de vista. Habían hablado un par de veces, pero era tan esporádico que hasta dudó de si realmente era esa mujer. La cara morena, los ojos negros y grandes y la mirada relajada de la chica le sacaron de dudas. Eso le arrancó una sonrisa pensando en lo pequeño que puede ser el mundo y, mientras buscaba aparcamiento, fantaseó con la oportunidad de poder tener algún día lejano una conversación de más de tres minutos con esa mujer.

Antes de llegar a las puertas del edificio se encontró con su compañera Tina, que acababa de aparcar la moto. Le saludó con una amplia sonrisa y comentaron la situación de la empresa. Los compañeros de Tina dejaron la empresa el día anterior, debido a la crisis del sector. Comentaron cuatro banalidades más y al entrar se fue cada uno por su lado. Tina era una chica lista y guapa. Él siempre pensaba que algún día sacaría el valor de invitarla a cenar. Y seguiría con esa falsa esperanza hasta que uno de los dos dejara la empresa y no se volvieran a ver jamás.

Llegó a la segunda planta y paseó por los pasillos vacios hasta llegar a su cubículo de trabajo. Encendió la computadora y tras consultar el correo electrónico, se puso los cascos y acabó el principio del día con la sutileza del maestro Sakamoto.

lunes, 23 de mayo de 2011

Mientras haya noche




Era la primera vez que escuchaba ese tipo de música, la primera vez que asistía a un concierto del mismo. Desconocía qué música era, ni sus orígenes ni nada que pudiera darme familiaridad alguna con esas notas felices y despreocupadas que saltaban de las guitarras a ritmo de síncope. Entonces fue cuando pude notar como el tiempo se empezó a aislar dentro de mí, y se acabó parando para darme la oportunidad y el placer de salir de mi cuerpo para ver por mi mismo el valor real de aquello que estaba viviendo.

Una noche cualquiera entre semana, en una sala de cine algo anticuada, que ya sólo ofrecía proyecciones en versión original, una treintena de personas nos hallábamos repartidas por las diferentes butacas rojas plegables, sentadas y en silencio, apreciando el espectáculo que cuatro artistas virtuosos nos ofrecían. El cuarteto en cuestión estaba formado por un par de guitarras, un contrabajo y un violín que con su música nos alentaban a sentir la felicidad.

El contrabajista pellizcaba las cuerdas de su instrumento con los ojos cerrados, ignorando todo el Universo a su alrededor. Solamente estaba pendiente de la música que nacía en su cabeza y viajaba hasta el contrabajo para dar la profundidad merecida al conjunto musical. Era un hombre alto y corpulento. Rondaría los cuarenta años quizás, por las sienes grises que se le podían apreciar. Llevaba una camisa gris sin motivos, con las mangas recogidas hasta medio brazo. Una prominente barba completaba el perfil de hombre duro. No obstante, su cara y su música eclipsaban por completo la apariencia física del artista. Parecía talmente que hubiera nacido para tocar ese instrumento y esa canción en particular. Sus movimientos eran relajados, su expresión sonriente, y el trato que daba al instrumento era comparable al que se le da a la mujer con la que se tiene el placer de bailar. 

A su siniestra, un poco por delante estaba el violinista, que en contraposición a su compañero, ofrecía los registros más agudos de las piezas que se iban sucediendo con los minutos. Era un hombre joven y delgado, de pelo claro. Parecía extranjero. Su aspecto encajaba con el vaivén del arco con el que acariciaba las cuerdas de un modo casi agresivo pero su vez alegre y vivaz. 

En el frente de la formación estaban los dos guitarristas. Estaban sentados, a diferencia de los otros dos. Ellos aportaban el sonido característico y principal del concierto. Rasgaban sin piedad las cuerdas de sus instrumentos en turnos de 2 pasos: primero hacían sonar las cuerdas más graves, de cobre. Detenían el sonido de las mismas y luego rasgaban las de nylon, que sonaban más agudas, volviendo a pararlas en el mismo momento. Y vuelta a empezar. Parecía mentira como podían tocar ese ritmo de un modo tan frenético y a la vez ir cambiando los acordes subiendo y bajando por el mástil sin parar en ningún momento. De vez en cuando se miraban mutuamente y ya tenían claro lo que había que hacer. Esa comunicación no verbal era maravillosa.

La velocidad de las notas de la guitarra solista definía y complementaba en mi mente la jovialidad, amabilidad e inocencia de aquellos que estábamos allí. Eran notas rápidas, breves, había muchas, y todas bailaban en un son saltarín y desenfadado que me hacían sentir la vida como algo efímero que hay que aprovechar y disfrutar sin vacilar, porque hay mucho por ver, mucho por sentir, mucho por crecer. 

En ese tono alegre, y casi sin darnos cuenta, el concierto llegó a su fin y tuvimos que volver a nuestras vidas, pero me quedé aun paseando por las húmedas y vacías calles de la ciudad, gozando del silencio de los que duermen y las alegres notas de gypsy que sonarían por siempre jamás en mi interior, mientras hubiera noche.

domingo, 8 de mayo de 2011

At last


Domingo.Siete de la mañana. Mes de Mayo. Tras pegar el último apretón al acelerador para dejar a un amigo en la estación a tiempo de coger el primer tren de la mañana, ya vuelvo a casa, solo por primera vez en varias horas. 



Me siento cansado. En parte tranquilo, en parte abatido. No siento nada especial. Sólamente he reducido la velocidad e intento gozar un poco del paisaje. El mundo aún no se ha despertado. Una tímida niebla cubre todo cuanto veo y juntamente con las nubes uniformes del cielo, dan al próximo amanecer lo que será una mañana de domingo en toda regla. El gris en el ambiente me inspira silencio, paz, quietud. Miro hacia el este y puedo ver como un par de rayos de luz matunita se escapan por donde se han roto las nubes, a lo lejos.

Con los ojos de nuevo en la carretera veo amapolas. Pasan unos metros más y veo más amapolas. Son flores pequeñas, altas, delgadas. Estan distribuidas a lo largo de toda la carretera, en ambos lados.. y no se extienden a través del campo, sólo siguen el borde de la carretera, cual catifa roja que me indica el camino a seguir, para que pueda circular con más comodidad. Siempre se ha considerado a esa flor como un tipo parasitario de flor. Pues a mi me encantan, son delicadas, vivas y dan color y alegría al campo. Son flores que despiertan pasión debido a su color y transmiten belleza, calma y  al alma reflexión, cuando mecidas por el viento van y vienen a su ritmo y compás. 

Al final. Al final un nuevo día. Todo y nada va a cambiar. Tansolo deseo, ya terminada la noche, que mientras tenga carretera por recorrer, las amapolas a mi lado siempre pueda ver. Porque dan sentido a mi sentir, porque el día va a empezar por fin, porque al final siento la felicidad que buscaba en las amapolas. Porque todo se ha acabado, porque todo esta por empezar. Al final.