Hace una semana y media que intento vivir el momento, ser feliz a cada instante y no mirar hacia atrás, intentando dejar un pasado del que solo quiero tener buenos recuerdos, y eso no será hasta dentro de un tiempo me temo. Me he levantado al mediodía y al paso de los minutos esa sensación de agobio me ha empezado a comer por dentro. Me he puesto a pensar en qué debe de ser lo que me agobia y he dado con la información. La demasiada información.
Estos días he empezado muchos proyectos a corto y medio plazo: conocer gente, establecer ciertas relaciones con personas que aprecio y quiero, pasarlo en grande con los amigos, tener un buen fin de semana de fiesta mayor, estudiar algo nuevo que me inspire, decidir si me vuelvo a vivir con mi familia o me busco otro piso, implicarme en un deporte y recuperar un poco la forma, ayudar a los amigos que pueda si lo necesitan, aprender a discernir entre lo que me guardo para mi y lo que quiero que sepan los demás, aprender a valorar otros tipos de música e irme de viaje con mi familia, entre otras cosas. Muchas cosas.
En aproximadamente un mes he intentado darle un giro completo a mi vida y poner todos los aspectos de mi vida en su sitio. Imagino que el problema nace en el enfoque técnico que le doy al tema, que no parece tener más problema que el de una buena organización. Pero soy un ser humano, y como tal, nada de lo que pasa en mi vida responde a un esquema definido y controlado con lo cual resulta más difícil de lo que parece, poner en orden mi vida.
De algún modo, cada parte de lo que forma mi vida se desordena o se descoloca con cierta naturalidad.
Tengo la sensación que no sólo quiero conocer gente nueva para hacer nuevas amistades, que las relaciones que intento establecer están amañadas y manipuladas por mis sentimientos de flan, que salgo con mis amigos más por ellos que por mi, que el fin de semana de fiesta mayor ya empezó cojeando y no se cómo acabará, que si me preocupa más mi apariencia que mi capacidad de realizar bien el deporte.
Veo que ayudar a los amigos no es solo cuestión de amabilidad sino de paciencia porque sus problemas no se arreglan siempre con un par de charlas metafísicas.
Creo que la música nueva que escucho es algo más por quien me la descubrió que por la curiosidad que me suscita la música en si.
Me doy cuenta de que aquello que daba por solucionado en mi corazón todavía sigue sin estarlo.
La única conclusión a la que puedo llegar es que, antes de hacer nada, debo pensar QUE quiero hacer y POR QUÉ quiero realmente hacerlo. Tengo toda una tarde/noche por delante. Hay que deshacer todo ese agobio. Hay que empezar a mejorar como ser humano. No para la sociedad, sino para mi mismo.