Me parece que nunca antes había vivido algo similar con tanta ansiedad.
El pasado viernes por la noche no conseguí entrar en Internet. Revisé el router, y no se asignaba IP externa. Resulta que en casa nos hemos pasado a Telefónica (sii, lo sé, no me lapideis todavia). Mi padre estaba algo mosca con el servicio de Tele2 así que cogió una ofertilla de un año de 10 MB de Telefónica a buen precio (pasado ese periodo la factura explota por encima de los 40€ o más, ese día buscaremos otra cosa).
Así pues el viernes nos "echaron" de los servidores de Tele2. Yo, que "por probar que no quede", intenté conectar con Telefónica pero no dió resultado, evidentemente. Así que en casa nos hemos tirado de viernes noche a martes noche sin internet. Jesús, María y José que cruz!!
El viernes no parecia que fuera nada grave. Total, he pasado findes enteros sin tocar el ordenador y nunca ha sido un problema, pero porque SABÍA QUE ALLÍ LO TENDRÍA ESPERÁNDOME!!
Lo que es estarse un sábado por la tarde en casa sin internet, ay! Nunca antes había pasado tantas horas en el piano (y lo bien que me fue), pero no pude menos que maldecir a Telefonica como cinco o seis veces a lo largo de esa misma tarde. No sabía qué otra cosa hacer! Pensé en ver una peli. Pero las que ya tengo no me apetecían y en la tele no había nada de valor. Pensé tambíen en ser práctico y eficiente, y ponerme a trabajar en el proyecto de web que tengo entre manos, pero al querer sacar una imagen de street view, a los 3 segundos de tener esa idea, me di cuenta de que seguía bloqueado, así que de vuelta al piano otra vez. Y el lunes me descubrí a mi mismo chateando por el móvil, que es más incómodo que tener a Ramoncín en la ducha vigilando a ver que cantas.

Mis padres también lo han pasado mal. Mi padre ordenando todo el despacho porque no tenía más excusas, mi madre estudiando, que remedio. Luego llamándome al trabajo que "cuando llega el internet?" que "a dónde hay que llamar para tener internet?" Esa angustia generalizada me resultó bastante cómica, con un punto de reflexión interesante: ¿Tanto estamos (en mi casa por lo menos) dependiendo de internet para nuestros quehaceres habituales y rutinarios? ¿Es éso bueno o deberíamos mirar de cambiar ciertos hábitos?
En fin, al final internet llegó ayer por la tarde y yo recibí un correo en clase de parte de mi madre que proclamaba "YA FUNCIONA!!!", y dadas las horas a las que llegó el mensaje, no pude menos que reirme imaginando a mis padres actualizando la página de Google cada 30 segundos con la mirada fija y desesperada en la pantalla del PC durante horas.
Creo que debo reflexionar sobre el uso que internet hace de mi durante a saber cuantas horas diarias, y hacer algo al respeto. Pero... más adelante, ahora me voy a ver Barrapunto, a ver que nuevas me traen. n_n
PS.: (Después de ese sábado, el piano suena mejor realmente. :D)
El pasado viernes por la noche no conseguí entrar en Internet. Revisé el router, y no se asignaba IP externa. Resulta que en casa nos hemos pasado a Telefónica (sii, lo sé, no me lapideis todavia). Mi padre estaba algo mosca con el servicio de Tele2 así que cogió una ofertilla de un año de 10 MB de Telefónica a buen precio (pasado ese periodo la factura explota por encima de los 40€ o más, ese día buscaremos otra cosa).
Así pues el viernes nos "echaron" de los servidores de Tele2. Yo, que "por probar que no quede", intenté conectar con Telefónica pero no dió resultado, evidentemente. Así que en casa nos hemos tirado de viernes noche a martes noche sin internet. Jesús, María y José que cruz!!
El viernes no parecia que fuera nada grave. Total, he pasado findes enteros sin tocar el ordenador y nunca ha sido un problema, pero porque SABÍA QUE ALLÍ LO TENDRÍA ESPERÁNDOME!!
Lo que es estarse un sábado por la tarde en casa sin internet, ay! Nunca antes había pasado tantas horas en el piano (y lo bien que me fue), pero no pude menos que maldecir a Telefonica como cinco o seis veces a lo largo de esa misma tarde. No sabía qué otra cosa hacer! Pensé en ver una peli. Pero las que ya tengo no me apetecían y en la tele no había nada de valor. Pensé tambíen en ser práctico y eficiente, y ponerme a trabajar en el proyecto de web que tengo entre manos, pero al querer sacar una imagen de street view, a los 3 segundos de tener esa idea, me di cuenta de que seguía bloqueado, así que de vuelta al piano otra vez. Y el lunes me descubrí a mi mismo chateando por el móvil, que es más incómodo que tener a Ramoncín en la ducha vigilando a ver que cantas.
Mis padres también lo han pasado mal. Mi padre ordenando todo el despacho porque no tenía más excusas, mi madre estudiando, que remedio. Luego llamándome al trabajo que "cuando llega el internet?" que "a dónde hay que llamar para tener internet?" Esa angustia generalizada me resultó bastante cómica, con un punto de reflexión interesante: ¿Tanto estamos (en mi casa por lo menos) dependiendo de internet para nuestros quehaceres habituales y rutinarios? ¿Es éso bueno o deberíamos mirar de cambiar ciertos hábitos?
En fin, al final internet llegó ayer por la tarde y yo recibí un correo en clase de parte de mi madre que proclamaba "YA FUNCIONA!!!", y dadas las horas a las que llegó el mensaje, no pude menos que reirme imaginando a mis padres actualizando la página de Google cada 30 segundos con la mirada fija y desesperada en la pantalla del PC durante horas.
Creo que debo reflexionar sobre el uso que internet hace de mi durante a saber cuantas horas diarias, y hacer algo al respeto. Pero... más adelante, ahora me voy a ver Barrapunto, a ver que nuevas me traen. n_n
PS.: (Después de ese sábado, el piano suena mejor realmente. :D)